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Adicción a Grindr en la comunidad gay

La adicción a Grindr es una problemática por la que muchos hombres acuden a consulta, pero que sin embargo, pocos terapeutas tienen la visión y formación necesaria para tratar.


En el Centro Adrián Chico, hemos ayudado a más de 150 hombres a gestionar esta problemática y construir una relación sana con la aplicación, lo que requiere una reparación interna profunda.

A continuación vamos a abordar la casuística del problema para su mejor comprensión.


Para empezar, hay que recalcar que en general, las aplicaciones de citas generan de por sí adicción en los usuarios por ese subidón que genera la validación que otros nos están dando cada vez que somos elegidos, especialmente cuando hay una herida de autoestima de base, algo muy común entre pacientes del colectivo por motivos que veremos posteriormente.


Grindr en concreto, es especialmente adictiva, ya que te pueden escribir en todo momento, cada segundo, incluso aunque no estes conectado. Esto produce liberación de dopamina en el cerebro y genera la sensación en el usuario de que "el gran amor de su vida" va a estar detrás del siguiente mensaje. Cada vez que se conectan a la app, a su vez, reaparecen en la zona a más usuarios, lo que produce un ciclo de mensajes sin fin, con la consecuente imposibilidad de parar y un gasto de tiempo desmesurado.


Sin embargo, lo que produce el malestar y es el motivo usual de consulta, suele ser según ellos "la adicción al sexo" o los encuentros "compulsivos" que los pacientes manifiestan tener. Estos encuentros les llevan a tener un sentimiento de vacío crónico, que les produce un sentimiento de insuficiencia y malestar. Sienten que no son capaces de vincularse, que nunca van a encontrar una pareja estable.


Lo más interesante, es que este tema se suele abordar mal por los profesionales. La gran mayoría de estos pacientes no son adictos al sexo como tal, ni desean a todos los hombres con los que mantienen relaciones, se trata de otra cosa. Hay que entender que la comunidad gay padece lo que se conoce como "ansiedad minoritaria", debido a su pasado y sus vivencias personales.


Cuando un colectivo es marginado, vejado, insultado, sus miembros sufren bullying en el colegio, rechazo por parte de sus padres, miedo al abandono constante, odio interno hacia sí mismos, etc, sus niveles de ansiedad en el cerebro se disparan.


La percepción del mundo como un lugar peligroso hace que vayan hiperactivados, lo que mantenido en el tiempo, se acaba cronificando. Si la amenaza desaparece, lo que ocurre es que el cerebro ya vive en ese nivel de ansiedad de manera constante, y no se da cuenta de que ese nivel de ansiedad no debería ser normal.



Cuando un nivel de ansiedad es tan alto, se necesita una vía de escape, un mecanismo de evasión. A veces este mecanismo son las drogas, otra comer compulsivamente, otras dormir en exceso y algunas veces el sexo desmedido.


Si no se puede gestionar tanto dolor, si no hay mecanismos de autorregulación ni entrenamiento psicológico previo, la persona necesita evadirse, necesita llenar ese vacío de alguna manera. Las dinámicas de apertura mental e interacción de la comunidad ponen el sexo como el método más fácil y rápido, lo que lleva a un hábito muy destructivo para algunas personas. Este problema es muy complejo, ya que sumamos la homofobia interiorizada, que hace que muchos hombres solo quieran a otros hombres para algo físico, pero no contemplen vincularse con ellos por ser algo "demasiado gay". Si se ve el sexo con hombres como "curiosidad" o "experimentar", con engaño a uno mismo, se acaba haciendo una asociación entre sexo y no sentimientos que lleva a no concebir las relaciones de otra manera.


No digo que tener relaciones sin vincularse esté mal, para nada, pero sí hablo de los peligros de hacer esta asociación sin darse cuenta, movido por factores destructivos internos de los que no se es consciente.


En el Centro Adrián Chico, he desarrollado un método propio para acabar con este ciclo tóxico de autodestrucción que lleva a tantos chicos a tener una mala relación consigo mismos y con el sexo.


Enseñando las habilidades necesarias, y curando ciertas heridas del pasado, es posible recuperar una relación bonita con el sexo, e incluso aprender a usar aplicaciones sin que ellas te dominen a ti.


Todos nuestros terapeutas están especializados y formados con este método, y esperamos poder seguir ayudando a los chicos que vienen a consulta con este malestar, para crear una comunidad sana y libre de este dolor que no se merece.

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3 Comments


Hola. Buenas Noches. Yo leyendo la publicación, la verdad es que me siento afortunado porque tengo instalada Grindr y una cuenta gratuita creada, pero apenas la uso y, llámenme raro o como crean pero nunca he respondido a ningún mensaje de su chat, no me he visto con la valentía suficiente de hacerlo.

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no sabía que hubiera muchas personas yendo a consulta específicamente por Grindr, pero claro la mayoría establecemos esa mala relación con la app y nuestras necesidades afectivas y sí, yo mismo he tomado la app como escape aún ante el estrés por compromisos de trabajo. Justo ahora entre las decepciones amorosas y la consciencia del tiempo que me hace perder la app, estoy luchando por no usarla, en esta semana la he instalado y desinstalado el mismo día, para hacer lo mismo al día siguiente, la lucha interna por tomar control en ello me está afectando mucho. Publicaciones como las tuyas son pequeñas palmadas que me dan fuerza.

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Adrian Chico
Adrian Chico
Sep 24, 2023
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Muchas gracias por el comentario, muchísimo ánimo en el proceso. Ten en cuenta, que tu valor es siempre infinito la uses o no. No te culpes, no te castigues, simplemente aprende a escuchar esas emociones y lo que intentan decirte. Ser amable con uno mismo es el primer paso :)

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